lunes, 16 de julio de 2007

LA CIUDAD SIN CEMENTO

Un recorrido dentro del segundo pulmón más importante de la Capital Federal. Sus visitantes descubren la flora y fauna de la Reserva Ecológica Costanera Sur y aprenden sobre la importancia de preservar la naturaleza.


Cuando los porteños transitamos por sus alrededores, es notable la cantidad de turistas que se puede ver. Muchos de ellos llevan grandes cámaras fotográficas, otros binoculares, hay grupos que pasean en bicicletas de color rojo mientras realizan un “bici tour”,algunos recorren los stands de la feria y compran productos artesanales para llevarse algún recuerdo, mientras disfrutan de algún show de tango callejero y prueban el “churrasquito” o el “choripan” típicos de los carritos que perfuman el paseo.

Insertos en este panorama de caminantes de hablas extrañas, niños corriendo y amantes del deporte que se pasean en rollers o trotando, la gran mayoría pasa obligadamente por la Reserva Ecológica Costanera Sur, ese gran parque con largos caminos y lagunas, promete brindar una tarde diferente, en contacto con la naturaleza.

En el acceso Brasil, hay una pequeña oficina de madera en la que se encuentran los guardaparques, quienes brindaron la mayor cortesía, amabilidad y toda la información para Estilo Buenos Aires.

Este paseo, le llama mucho la atención a los turistas europeos porque ellos no tienen reservas urbanas tan grandes y tan cerca del centro de la ciudad. Muchos de ellos son observadores de la naturaleza y vienen a ver las 280 especies de aves autóctonas y exóticas que hay en este espacio relativamente chico. Para seguridad de todos los visitantes, las 350 hectáreas son observadas por cámaras de seguridad, lo que permite un rápido accionar en caso de emergencia.

Lasvisitas guiadas
en la Reserva son gratuitas, y de alto valor educativo. Duran alrededor de una hora y media, y se recorren 3.000 metros aproximadamente.
Comienzan por el Camino de los Lagartos, bordeado de distintas clases de árboles. En el largo terraplén, se observan especies de cisnes, patos y gallaretas, ya que se bordean las lagunas de Las Gaviotas, de Los Patos y de los Coipos; esta última es una de las más afectadas por la contaminación de los descuidados caminantes, se puede ver desde la calle toda la basura que tiran las personas que pasan por el lugar .

En el Camino del Medio, se encuentran distintos tipos de arbustos.

Aquellos que cuentan con la suerte de estar acompañados por un guía, tienen el acceso permitido para bajar de los terraplenes e internarse en un sendero que los conduce al Pastizal de las Cortaderas, en el que la flora del lugar los invade hasta el cuello, ahí es donde el paseo se convierte en una aventura.
A los pocos metros, el pastizal se vuelve un denso bosque de alisos.

Durante el trayecto, la paz y la tranquilidad de la naturaleza se hacen notar, haciendo de ésta una experiencia relajante para los porteños agobiados de la ciudad y una excitante opción para aquellos que visitan la city porteña.

Al finalizar la tarde, el caer del sol frente al inmenso Río de la Plata es el broche de oro a esta experiencia infaltable en su paso por la Costanera Sur .





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