martes, 3 de julio de 2007

Un 25 en la Plaza de Mayo

El 25 de Mayo es tal vez la fecha mas importante de la historia argentina. Considerada por muchos como el punto principal de origen de la independecia argentina consumada en 1816, su conmemoración se convierte en un día de alegría para todos los ciudadanos argentinos. Es en esta fecha cuando mas unidos parecen estar los corazones de cada habitante de la Nación fusionados en un único festejo, portando en sus pechos los colores del cielo. Sino, basta con recorrer la célebre Plaza de Mayo para comprobar que definitivamente es, el 25 de este mes, el incuestionable Día de la Patria. Una patria libre. Una patría celeste y blanca.

A su vez, si se habla de esta fecha tan especial, no se puede omitir el Cabildo, sin lugar a dudas uno de los emblemas de la Revolución de 1810. Protagonista centenario de la historia argentina, mas que un edificio es un símbolo de libertad. Genraciones enteras de personas lo visitaron a traves de su larga vida, recorriendo y admirando su imponente fachada, apreciando, no tanto su arquitectura, sino el valor histórico de su presencia.












Y si de monuentos se habla, no se puede pasar por alto la Pirámide de Mayo, eterna espectadora de los sucesos más importantes de la historia argentina. Desde lo alto de la Pirámide, la Libertad parece contemplar eternamente al pueblo.












A su vez, en la Plaza cada faro, cada columna estaban adornados por flameantes banderas, insignias patrias que nos representan en el mundo como Nación, y que representan principalmente la lucha por la ansiada libertad. Esa que tantas veces quisieron robarla, pero que siempre vuelve para reclamar su herencia.












El recorrido por la Plaza, no es el mismo de todos los días. El 25, las personas se agolpan por todas partes ya sea para fotografiar los monumentos históricos, o ¿por qué no?, presenciar la tan esperada presencia de los granaderos, quienes se presentan en la Plaza para llevar a cabo la solemne ceremonia de recogimiento de la enseña patria del asta principal.












Luego, ni los turistas se quieren perder otro de los momentos mas esperados del día: el cambio de guardia frente a la imponente tumba del Libertador San Marín.
Corren las horas y cae la noche, pero el espiritu de la Plaza permanece intacto. El mismo espíritu que hace 197 años permanecía frente al Cabildo aguardando el mas hermoso de los mensajes que un país puede escuchar: ¡Somos libres!

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